MOMENTO CRUCIAL EN EL FUTURO DEL ACEITE DE OLIVA

Aspectos socioeconómicos de la O.C.M. del Aceite de Oliva

Foro Económico y Social

 Pedro Barato Triguero

Asociación Agraria Jóvenes Agricultores

Madrid

 

 Desde que se conocieron los primeros intentos de la Comisión por modificar la OCM del aceite de oliva la expectación entre todos los productores españoles ha sido muy grande porque la experiencia de recientes OCM modificadas dejaba tras de sí una estela de racanería de aquella para asignar fondos presupuestarios, en especial si de productos mediterráneos se tratara.

Pese a que lo anterior no debe mediatizar nuestra respuesta no se debe echar en saco roto, y al menos poder barajar esta posibilidad.

Rápidamente se, supo del interés de Bruselas en sustituir el actual Sistema de ayudas por otro basado en los olivos, y no en la producción como hasta ahora, mayoritariamente, se viene apoyando al olivar en la Unión Europea. Proyectos de opinión de la comisión de presupuestos del Parlamento Europeo dan una pista clara de que en el fondo de la propuesta de la Comisión hay una voluntad de reducir gastos en este sector. La propia Nota de Opciones elaborada por Bruselas se muestra sorprendida por la favorable adaptación de las plantaciones de olivar españolas a la actual OCM y pretende frenar su expansión, este podría ser el segundo motivo no escrito pero si pensado por la Comisión para romper esa trayectoria que sitúa a España como principal país productor de aceite de oliva a nivel mundial.

Los grandes temores a acumular cuantiosos y costosos excedentes de aceite de oliva en la intervención se han visto desvanecidos durante la actual campaña, donde pese a una producción española próxima al millón de toneladas no se ha llevado nada de aceite al FEOGA.

En el fondo de la propuesta de la Comisión se observa una tendencia a una simplificación que huele a haberse gestado en los despachos bruselenses sin conocer en profundidad un sector como éste, que, a lo largo de siglos ha constituido uno de los pilares básicos de la economía agraria de los países mediterráneos, y de forma muy especial para regiones como Andalucía, en muchas de cuyas zonas constituye un auténtico monocultivo ante la ausencia de alternativas viables económicamente como para permitir que nuestros pueblos no se deshabiten.

Conocidas las intenciones de reforma de la Comisión, desde ASAJA rápidamente la reacción fue unánime en el sentido de defender la producción de aceituna y de aceite, y por tanto oponiéndonos a la pretendida ayuda al árbol propugnada por el ejecutivo comunitario.

Esta oposición no es gratuita, sino que son muchos, y todos ellos relevantes, los aspectos que nos han hecho tomar esta posición, Ya que el olivar con su producción, el aceite, son elementos dinamizadores de la economía y el empleo de importantísimas áreas geográficas españolas, y de forma especial en zonas de Andalucía corno Jaén, donde la aportación de este sector a la econonomía agraria supone aproximadamente un 80 por ciento.

Por todo ello, cualquier tipo de modificación que se aborde sobre la actual reglamentación existente (prolija y enmendada a lo largo de más de treinta años de OCM) en la cual se han ido haciendo continuamente cambios para adaptarse, a nuevas situaciones, deberá hacerse teniendo en cuenta las opiniones de los países productores, y en especial de sus olivicultores. Quizá, el único inconveniente de tanta normativa es que no se ha aplicado en algunos casos, provocando por tanto ciertos "vicios" en ciertos países comunitarios, que han ido minando, de forma consentida por la propia Comisión, la imagen externa de este sector, viéndonos directamente pejudicados los productores españoles, tanto económica como socialmente por esta circunstancia.

Cuando España accedía a la CE el diferencial de precios y ayudas existentes entre los valores españoles y los comunitarios hacían presagiar un período de cierta bondad para este sector después de bastantes años sumido en el abandono, cuando no en políticas de fomento del arranque, mediante las cuales perdimos miles de hectáreas de olivar, proceso acelerado desde comienzos de la década de los ochenta.

Han sido quizá estas ciertas expectativas creadas, junto con los descubrimientos científicos en relación a las bondades del aceite de oliva en la prevención de enfermedades de tipo cardiovascular, prevención de la hípertensión, etc, que han permitido el reconocimiento y aceptación a nivel mundial de sus cualidades, y por tanto del deseo de consumirlo, las que han provocado unas importantes inversiones en el sector. Inversiones realizadas no sólo a nivel de la producción de aceituna, sino que los aceites que se obtienen hoy en nuestras modernas almazaras son de una calidad sensiblemente superior a la conseguido hace unos años por el esfuerzo realizado en la sustitución de los sistemas de extracción por otros más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. El esfuerzo realizado en la construcción y equipamiento de modernas envasadoras permite suministrar a los consumidores un producto en condiciones óptimas de calidad, cumpliendo así uno de los principios fundamentales reflejados en el Tratado de Roma por el que se creaba la entonces Comunidad Económica Europea.

Paralelo desarrollo al español se ha sucedido en el resto de países productores comunitarios, configurándose actualmente una olivicultura más moderna pero que conserva en la mayoría de los casos toda la tradición y cuidado que un cultivo como este merece, conviviendo en un equilibrio bastante estable con la olivicultura tradicional.

Tanto en el Tratado de Roma como en las conclusiones de la Cumbre de Jefes de Estado celebrada en Amsterdam en Junio de este mismo año, y que dio pie a la firma del bautizado como Tratado de esta última ciudad se apuesta por el empleo y el mantenimiento de la agricultura en el interior de la Unión Europea.

Esperamos y deseamos que desde la Comisión se hayan tomado buena nota de estas preocupaciones de los máximos dignatarios de los estados miembros para que sean tomadas en cuenta en la presentación de las propuestas de reforma de la OCM del aceite de oliva, porque por lo conocido hasta ahora el resultado de la opción defendida por la Comisión es tremendamente lesiva en relación con el empleo que la actual olivicultura genera. Solo en España son 46 millones de jornales los que de forma directa proporciona anualmente este sector.

Los olivareros nos hemos preocupado del medio ambiente como lo demuestra el que tanto los miles de hectáreas no arrancadas (aunque en algunos períodos de tiempo hayamos estado perdiendo dinero), como las más de cuatrocientas mil nuevas hectáreas plantadas desde que se alcanzó el punto de inflexión de los arranques, están cumpliendo además de la función de producir la cada vez más valorada socialmente función de protección del medio ambiente , disminuyendo de forma cuantitativamente muy importante la erosión de la capa superficial de suelo en relación a otros cultivos como los herbáceos cuyo recubrimiento del terreno es sólo temporal. El olivar plantado en zonas de laderas y montaña está realizando funciones medioambientales y paisajísticas similares a las de otras especies forestales para las que la Comunidad ha previsto ayudas para repoblar con ellas.

Rechazo generalizado a las propuestas de reforma de Comisión y convencer al resto.

A lo largo de los últimos meses, la Comisión Europea a través de los documentos presentados en relación a la reforma de la OCM del aceite de oliva, ha provocado en primer lugar el debate, para rápidamente colocar a todos los implicados en este importante sector para España, incluidas las administraciones, en una posición común en contra de las propuestas de reforma que vienen desde Bruselas.

La primera reacción de rechazo que plantean las propuestas de la Comisión es por entender que no es necesario acometer una reforma en profundidad de un sistema que la propia Comisión ha reconocido que es correcto, sino modificar aquellos detalles que se haya comprobado que puede mejorarse, y sobre todo hacer cumplir la cantidad de legislación que regula la actual OCM. La incapacidad de la Comisión para conseguir este Objetivo no debes servir para desestabilizar un sector pionero y hegemónico a nivel mundial (el 80% de la producción de aceite de oliva se obtiene en la Unión Europea),

Una vez que la posición española es meridianamente clara a favor del mantenimiento del actual sistema de apoyo al sector cuyo eje central son las ayudas a la producción y consumo y el mantenimiento de la intervención; eso sí, corrigiendo los fallos detectados, no enmendados y muchas veces ocultados por los propios estamentos encargados de su cumplimiento, es el momento oportuno para que el Parlamento Europeo dé en su Dictamen una contestación contundente a favor del mantenimiento de la producción, del empleo, y en definitiva de la riqueza económica y medioambiental que el olivar genera no sólo en buena parte de España sino en todos los países de la mitad Sur de la Unión Europea.

Para que el Dictamen del Parlamento Europeo sea favorable al mantenimiento de la olivicultura en los términos en los que desde España entendemos el cultivo de este milenario árbol mediterráneo los partidos políticos españoles deberán trabajar en sus respectivos grupos para conseguir los apoyos suficientes para conseguir una holgada votación final.

Con este deseable resultado la Comisión no tendría sobre la mesa sino posiciones en contra de sus propuestas iniciales aparecidas en el documento de opciones de todos los organismos y entidades consultivas y de la totalidad de las organizaciones de productores y Administraciones de los estados miembros donde el olivar y el aceite de oliva son cultivados y obtenidos respectivamente.

 

La Propuesta de Reforma de OCM de la Comisión será discutida probablemente durante la primera mitad de 1.998, no descartándose que si la misma fuera desfavorable para los intereses de nuestro olivar tendremos necesariamente que intentar a nivel de país buscar una solución con el resto de estados productores, a semejanza de la que las Organizaciones Agrarias y Cooperativas alcanzamos hace meses. Un compromiso de este tipo pudiera ser hecho suyo por la Comisión y por el Consejo.

Desde ASAJA pensamos que el aceite de oliva es un sector con futuro si nos dejan

mantener nuestra actividad y nuestra producción.