Aspectos socioeconómicos de la OCM del Aceite de Oliva

Mesa sobre la situación actual de la reforma de la OCM

Foro Económico y Social

Antonio Luque. Presidente del Consejo Sectorial del Aceite de Oliva de la CCAE.

Es mi deseo empezar agradeciendo a los organizadores d este Simposio Científico-Técnico de Expoliva '97 la invitación de participar en esta mesa redonda.

Estoy invitado en calidad de presidente del Consejo Sectorial del Aceite de Oliva de la Confederación de Cooperativas Agrarias de España, y en tal sentido voy a dirigir mi intervención. Como ustedes ya saben, también soy el coordinador de la Mesa Nacional para la Defensa del Aceite de Oliva, por lo que irremediablemente comentaré algunos aspectos sobre la Mesa, su trabajo y las direcciones por las que creo que debe encaminar su labor para la defensa de una buena reforma de la OCM del aceite de oliva.

 

Antes de centrarme directamente en el objeto de la ponencia, me gustaría hacer algunas reflexiones previas para contextuar el debate.

En 1986 España ingresó como miembro de pleno derecho en la Comunidad Económica Europea, en la estaba vigente una organización común de mercado (OCM) del aceite de oliva que establecía un precio de intervención, una ayuda a la producción, ayuda al consumo y otras disposiciones conocidas. España no se ha aprovechado al 100% de esta OCM hasta este año. Recuerden que hemos pasado diez años de período transitorio.

Desde nuestra entrada en la comunidad, en varios encuentros, reuniones y foros, se comenzó a hablare de la posibilidad de reformar la OCM del aceite de oliva. Desde 1986, personal y miembros de la Comisión estaban temerosos de los aumentos de producción con el ingreso de España, de los problemas de excedentes que se avecinaban, a lo que se unió otro temor, esta vez por la posible bajada del consumo a nivel estatal y

mundial debido a los incrementos de precio que iba a tener el producto.

De hecho, en este período hemos sufrido importantes modificaciones de la OCM, como ha sido:

Quizá cuando se aprobaron estas modificaciones, el sector y la Administración no fueron conscientes de la importancia que esto podría acarrear. De hacerlo, hubiéramos realizado mucha más presión al Gobierno, que debería haber trabajado para no permitir que la Comisión sacase adelante estas reformas que nos han supuesto un importante revés.

Hablar de la OCM nos obliga a hablar de la Mesa del Aceite de Oliva, que está siendo un instrumento que, con todos sus pros y sus contras, está sirviendo para conseguir esa unidad y unanimidad de todas las fuerzas sociales y políticas por una postura única fuerte, que ha hecho, por ejemplo, que en Bruselas se hayan tenido que debatir y paralizar algunas propuestas y se presenten otras alternativas.

 

Como el título de la mesa redonda Aspectos socioecomómicos de la OCM del aceite de oliva, voy a exponer las ideas como representante del sector cooperativo.

La OCM del aceite de oliva ha conseguido que es sector evolucionara en la España de los últimos diez años de una forma increíble. Todos debemos recordar los años anteriores a la entrada en Comunidad Económica Europea, en los que el olivar español estaba abocado a disminuir la superficie de cultivo, se abandonaban los olivares, etc.,... eran momentos de crisis para todos, los productores, las cooperativas, los industriales, los envasadores.

En esta década, el sector ha evolucionado en todos los aspectos. Por ejemplo, ha mejorado de forma sustancial el cultivo. España ocupa el primer lugar a nivel mundial en todos los aspectos de la producción, algo innegable. Nos podrán enseñar a comercializar el producto, pero el agricultor español es un maestro para que sus olivares produzcan. Además hemos conseguido un desarrollo tecnológico que no es igualado por ningún otro país.

En cuanto a las cooperativas, este sector ha sufrido también una importante transformación. No es necesario dar cifras para saber los miles de millones de pesetas que se han invertido no sólo en el campo, sino también en las industrias y fábricas productoras de aceite de oliva para adecuar y modernizar sus instalaciones buscando la mejora de la calidad del producto, con la consiguiente creación de puestos de trabajo.

Pero donde sí no se queda mucho campo por andar es en la comercialización, en la que no se ha conseguido que se avance todo lo necesario, sobre todo en lo que ataña al sector productor. Con todo, la OCM de aceite de oliva ha conseguido en estos diez años cambiar radicalmente el sistema productivo. Los olivareros se han preocupado por la producción y por la calidad del aceite, y esto es patente.

Es evidente que esta mejora del sector ha influido en nuestro entorno. Los pueblos olivareros, que estaban atravesando situaciones bastante críticas con problemas de emigración y paro que aún subsisten, han cambiado y evolucionado económicamente mejorando sus niveles de vida, consiguiéndose en cierto modo que se mantenga la población.

Incluso se ha conseguido un buen equilibrio ecológico. El hecho de ser un cultivo arbóreo beneficia al medio ambiente, de alguna manera, consecuencia indirecta de la OCM.

 

Me gustaría hacer unos breves comentarios sobre las consecuencias que traería a nuestro entorno las propuestas del sistema de ayuda al árbol o cualquier sistema, planteado inicialmente por el comisario de Agricultura, y que servirán como punto de partida para iniciar el debate.

Es indudable que esto acarrearía un abandono del cultivo en muchas regiones, lo que llevaría inmediatamente a problemas como el aumento del paro, un problema social existente que se agravaría aún más.

El abandono del cultivo originaría unos problemas ecológicos también no desdeñables e incalculables en una región donde el olivar es prácticamente monocultivo.

Y para el sector cooperativo, estoy convencido de que significaría un abandono del esfuerzo por mantener la calidad del aceite de oliva. Las cooperativas dejarían de tener fuerza.

Sin la ayuda por producción, el agricultor no está incentivado, no ya sólo para producir, sino para producir calidad. Con la mira puesta en la rentabilidad, se olvidaría paulatinamente de la mejora de la producción y la calidad.

Sí debo apuntar un tema que se ha venido señalando. Existen comentarios en el sentido de que ha llegado la hora de empezar a hablar de que hay olivares muy distintos en producción, que hay olivares con derechos y sin derechos históricos. Es cierto que hay zonas con olivares de distintas producciones, zonas desfavorecidas, de montaña, que en su momento deberían tener un tratamiento específico, pero creo que las diferenciaciones no deberían enfocarse bajo la propuesta de una OCM concreta. Por otro lado, hay que cuestionarse: ¿qué hay en el incremento que se han puesto de regadía, como en Jaén?

Entrar en estas cuestiones menores nos impediría ver la globalidad del problema y de las necesidades del sector. La solución de estos planteamientos habría que discutirla con otras perspectivas: ayudas estructurales, apoyos a los agricultores a título principal, etc..

La Comisión podría estar esperando que en España se hable de este tema para argumentar sus propuestas. El Gobierno italiano esta siendo presionado últimamente por su sector productor porque arguyen que con campañas como ésta se observa que los excedentes están aquí, por lo que las penalizaciones no deberían ser iguales...

No nos interesa que se fije un cupo por país en función de los datos históricos, por lo que tenemos tener todos claro que una ayuda forfaitaria, tanto por árbol o por superficie, nos lleva a un cupo nacional establecido en función de unos datos de producción anteriores, que han sido pésimos para España porque todavía no daban fruto las nuevas plantaciones y por la sequía de hace unos años.

El sistema forfaitario nos llevaría al abandono del cultivo, a la pérdida de productividad y competitividad, problemas sociales por el desempleo y el empobrecimiento de nuestros pueblos. Esto es algo que no digo yo, sino que hay numerosos estudios que lo han abordado y que ustedes conocen.

Me gustaría dejar claro que lo que dejemos de producir en España, probablemente se producirá en otros países. La Unión Europea es líder mundial de producción de aceite de oliva y quizá ha incidido en ello la OCM actual. Si el sistema actual de ayuda a la producción cambiara por la yuda forfaitaria, no me extrañaría que en medio plazo, dejaríamos de tener el 80% de la producción mundial, como en la actualidad, puesto que desplazaría a otros lugares, como el Norte de África, sur de América o incluso China o Australia.

Puede incluso que lleguemos a preguntarnos en algunos momentos si no habrá personas interesadas en el sentido de que Europa deje de tener importancia en la agroalimentación, algo complejo, delicado y de difícil respuesta.

 

De cara al futuro.

Ya he hablado un poco de cuál es el panorama actual, y para finalizar me gustaría señalar cuales son los retos que se le plantean a corto y medio plazo, que hay que afrontar con unas respuestas que deben madurarse para actuar consecuentemente.

Resumidamente, yo diría que nuestras líneas de trabajo deben ir encaminadas a los siguientes sentidos:

Lo que sí pienso es que debemos tener claro que cualquier reforma debe guiarse básicamente por las siguientes propuestas:

Como conclusión, creo que hemos de tomar cualquier iniciativa que sea necesaria para conseguir una OCM que se base en el mantenimiento de la renta de los agricultores, la mejora de la calidad, la investigación y el desarrollo, en la creación de empleo, en el fomento del consumo y la búsqueda de nuevos mercados, algo positivo para todos.

 

Jaén, octubre de 1997